Querido amigo:
El eco de tu voz revota en mi cabeza machacando mis recuerdos cual martillo una nuez. Ya no distingo los decibelios de tu garganta de mis propios pensamientos. No se si el moreno de tu piel tira más para un dorado brasileño o un marrón brillante como el azúcar moreno. Ni si el color de tus ojos se asemeja al cálido de la castaña o al profundo de la avellana.
No recuerdo si el sabor de tu sonrisa era dulce o salado.
¿ Podrías decirme si tu pelo brilla en la noche o reluce con el sol? Y si la peca de tu cara sigue donde estaba o cambió de padecer.
Las imágenes que quedan solo son fotogramas sin destino vagando entre mi piel.
Dime, querido amigo,si tus manos se pueden comparar con la lana de un cordero o si el trabajo hizo que ellas maduraran como un muchacho al envejecer.
No recuerdo, amigo mio, si tu corazón latía solo. O conmigo.
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