El otro día te tuve entre mis manos por ultima vez después de tantos años.
Difícil de creer, que un corazón tan grande quepa en una urna tan pequeña.
Si, entre mis manos, antes de soltarte allí donde creciste. Donde tus hijos crecieron y donde nosotros nadábamos de muy pequeños.
Y la corriente te arrastro con ella.
Te fuiste demasiado pronto yayo, y nos dejaste con un vacío que nunca se podrá volver a llenar.
Son muchos los recuerdos, aunque menos de los que quisiera tener con 17 años.
Y te pido perdón por ello, no pasé el tiempo suficiente contigo y hoy me lamento por ello.
Te recuerdo en el pueblo, moreno y sin camisa; tan sonriente como siempre delante de la parrilla, cocinando como tu solo sabias y tal y como nos enseñaste a todos los nietos. Es el mejor recuerdo que tengo abuelo, por que aunque sea insignificante, siempre nos conseguías hacer reír.
He intentado escribirte mas de una vez, he intentado hacerte algo bonito para que desde allí donde estés puedas sonreír, pero mi inspiración se fue contigo.
Se acabo el llorar, por que se que ya descansas en paz. Se que cuidarás a la abuela para que no se derrumbe, que verás crecer a los primos y hacerse hombres; ayudaras a papa a seguir adelante con la misma fuerza que tenias tú; cobijarás a las tías en las noches de frió... ¿y a mi? Yo me conformo con que cada noche me abraces y me des la paz que tanto necesito para poder dormir.
No olvides que tu familia esta aquí, y tu nos has dado la fuerza para poder seguir sonriendo como antes, para que nuestro corazón lata con mas fuerza, para que allí donde estés puedas sentirte orgulloso de nosotros, y tus preciosos ojos puedan volver a brillar como el mar a la luz de las estrellas.
Te quiero yayo.
Un texto muy emotivo, pero hay que seguir adelante. ¡Ánimo!
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarQ razon tienes prima....
ResponderEliminar